
Antes de la proyección habló el profesor Lorenzo Torres de la Universidad Juan Carlos I (él mismo se encargó de seleccionar las dos películas que han formado parte de este ciclo en julio) y dio una gran cantidad de información y detalles sobre “Olvidando el amor” y su director: insistió en la verdadera revolución a contracorriente de su cine con esos planos cortos que instauraron pautas modernistas en el cine japonés cuando todo era austeridad compositiva; señaló además las más de 166 películas que forman parte de la filmografiá de Shimizu, la mayoría de ellas mudas, la sencillez de sus historias, siempre cercanas y representativas de vidas cotidianas (no hay más que ver los eclécticos carteles de sus películas más conocidas, como Nobuko (1940) o Children in the Wind (1937); así como la aparición en la película de Mitsuko Mito, la misma que emocionara con su papel de mujer del alfarero en la obra maestra de Mizoguchi, Cuentos de la luna pálida de agosto (Ugetsu Monogatari, 1953).
“Olvidando el amor” cuenta la historia de Yuki, una mujer que, para poder dar una vida digna, estudios y manutención a su hijo Haru, se prostituye en un hotel de la costa. La historia es simple pero con algunos secretos encontrados durante la trama (para aquellos que la hayan visto, quizá (spoiler) el guardián contratado por la madame del hotel sea el padre de Haru por como actúa cuando está con ella y más que nada por que en tres ocasiones en la película insiste en decir que el dinero que le a Yuki no es para ella sino para la educación de Haru (acaba spoiler)). Destaca también la inmensa fotografía, de Isamu auki, que llena los espacios de neblina romántica, y que, además, encuadra inteligentemente con los decorados que construyen la ciudad costera en la que malviven los protagonistas. Auki ya colaboró con Shimizu en Arigatô-san (1936) y Wakadanna haru ranman (1935).
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