jueves, 24 de julio de 2008

CRÍTICA: Wonderful Town

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El mayor problema de la tailandesa “Wonderful Town” no es su lento desarrollo, que si bien puede crear muchos detractores también se agradece en ciertas ocasiones, sino su previsible incapacidad comercial, y no es que la película lo merezca; ciertamente pocos espectadores están preparados para este tipo de películas.

Estamos hablando de cine austero, calmado, sin apenas diálogos, inflado de sensaciones ocultas, es más, impregnado de glándulas sudoríparas. Sí, estas glándulas despiden aromas primitivos muy complicados de captar, y realmente hay que tener las ganas suficientes para encerrarte y dejar que te salpiquen. Si uno está predispuesto a impregnarse de ellos, esta película puede llegar a calarte hondo, pero si no… pues saldrás del cine engrosando la arquetípica lista de películas orientales incomprensibles e incomprendidas para y en el mundo occidental.

El debutante Aditya Assarat dirige y escribe este primer trabajo con gran maestría y sentido del minimalismo: un simple gesto desemboca en el más maravilloso estallido de placer. Juega muy bien sus cartas y además sale airoso a la hora de tratar la historia de un amor y la vida en Bangkok después del famoso tsunami de hace tres años. Como otros tantos temas que se ven reflejados en la pantalla grande, éste también puede llegar a herir la sensibilidad de aquellos que lo vivieron más de cerca y es por eso que “Wonderful Town” será más comprendida, y lógicamente más criticada tanto para bien como para mal, en Oriente que aquí.

Los actores, desconocidos y tal vez por eso increíblemente realistas (parece que un servidor está “leyendo” un libro de Baroja, o viendo algún pasaje de cualquier película neorrealista italiana), hacen un buen papel: no exageran, se detienen a pensar, sus actos presentan motivos adecuados y se mueven guiados por un guión algunas veces inteligente y en su mayoría caprichoso.

En fin, como toda obra de arte, la esencia está ahí y es tarea del que degusta encontrarle el sabor. Te guste o no seguro que al acabar de ver la película estarás deseando que Assarat vuelva a dirigir.

LO MEJOR DE LA PELÍCULA:

- Un guión calculado y medido, trabajado.
- La espléndida fotografía.
- La naturalidad de los actores.
- La escena de descanso en la playa, realmente hermosa en todos los aspectos.

LO PEOR DE LA PELÍCULA:

- Cierta falta de ritmo en algún momento.
- La historia de amor puede resultar fría (que no te quieran como tú quieres no quiere decir que no te quieran, ya se sabe).
- Si te gusta, se hace demasiado corta, te deja a medio camino.
- Algún pasaje que pretende ser cómico.

NOTA: 6.5

miércoles, 25 de junio de 2008

CRÍTICA: Caos Calmo

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Como dijo Mahatma Gandhi, “Ante las injusticias y adversidades de la vida... ¡calma!”.

Nanni Moretti toma la célebre frase y la anota en su libro de cabecera. Ante las adversidades a las que su personaje se tiene que enfrentar durante el desarrollo de la trama, él decide sentarse en un banco y tomarse las cosas con calma. Que tu mujer muere inexplicablemente, quizá llevada a un doloroso suicidio; tus relaciones con la empresa donde trabajas no están pasando por el mejor momento; tu cuñada te tira los trastos, y tu hija (Blu Yoshimi, gran promesa del cine italiano) parece haber echado coraza a su propia burbuja tras la muerte de su madre… pues nada, ante todo este caos, calma.


La película se desarrolla en su mayor parte en un parque enfrente del colegio de la hija de Pietro (Moretti), que acaba de perder a su mujer, si bien no la amaba sí le servía para poder desatenderse de su hija; allí, en ese parque de los lamentos, una dulce muchacha pasea todos los días a su perro, un niño con síndrome de Dawn espera siempre que pasa a que Pietro le regale el sonido de la alarma de su coche, para luego contestar al coche diciéndole hola, además un humilde tendero empieza a aprender a cocinar tras algunas afrancesadas amonestaciones de Pietro, y de vez en cuando, la cuñada de éste se deja caer, bien para recordarle su pasado romance, bien para hablar de su difunta hermana.


El talento de Moretti se despliega, como ya hizo en otras aventuras lacrimógenas como “La habitación del hijo”, pero en esta ocasión mucho más comedido, más pausado, vamos, que, pocas veces se mira el ombligo. Y es por eso que el tono distante de la película se agradece, se olvida de parafernalias varias que podrían haber ensuciado el conjunto, además de caso omiso al histriónico carácter italiano (como, a mi parecer, ocurre con la mayoría de films de esta nacionalidad).


Aunque a muchos les pese, nos quedamos con ganas de continuar viendo la vida de Pietro. No sé si eso juega a favor o en contra de la película. Por mi parte se agradece, algunos minutos más hubieran sido contraproducentes.



LO MEJOR DE LA PELÍCULA

- Nanni Moretti, sin duda. Es impresionante lo que expresa con cada silencio y cada mirada furtiva.

- Blu Yoshimi, y su inocencia.

- El ejemplar in crescendo del tono.


LO PEOR DE LA PELÍCULA

- La aparición “guest star” de Roman Polanski.

- No tiene apenas Banda Sonora Original.

- La innecesaria escena de sexo.

- Apenas se nota la dirección de A. Luigi Grimaldi, Moretti lo eclipsa, como un Welles a un Reed.

NOTA: 6.5

viernes, 20 de junio de 2008

CRÍTICA: El Incidente

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He de reconocer que no fui al cine muy alentado; había leído algunas críticas y, aunque normalmente no me dejo llevar por ellas (aún sigo pensando que el cine nos da mil miradas y cada cual toma la que quiere), sí que es cierto que el listón de M. Night ya se había quedado muy bajo para mí con “La joven del agua”. Así que “El incidente” me daba ciertas reticencias. Si a esto le sumamos que la visioné en los Conde Duque de Santa Engracia (donde las películas no se pasan en VOS, y yo que estoy ya tan acostumbrado a los Doré, Ideal y Renoir), pues peor que peor.

Personajes planos, frases innecesarias (“Nosequien se ha caído”, “Mira un coche”…), y ooooohhhh (Spoiler!) sin una final sorprendente, que es a lo que este director nos tiene acostumbrados. Eso sí, tiene tres o cuatro escenas insoportables, quiero decir, difíciles de ver, duras y atrevidas, que ponen los pelos de punta, pero no por cuatro escenas esta película justifica su existencia. Da mucha rabia cuando se parte de un buen material, la idea es original, fresca, y aterradora, lo tiene todo para construir una muy buena película de terror, y se estropea. El desarrollo se desinfla, cae en tópicos, y se llena de delirios de grandeza. Es más, M. Night se olvida del guión. Ha intentado hacer algo parecido a “La invasión de los ladrones de cuerpos” y no ha llegado a tal estado de clasicismo.

¿Y qué dejo para los protagonistas? Más bien poca cosa; Mark Walhberg aprueba pero su compañera, Zooey Deschanel, suspende, una actriz incapaz de entonar bien una frase (sí, ya sé que la ví en versión española, pero tampoco creo que en versión original aportase algo más que una cara bonita de constante parálisis).

Lo dicho, otra vez me han vuelto a engañar. No creo que vuelva a picar. Por lo dicho antes a mí no me gusta leer críticas de antemano o al menos no hago mucho caso, pero en ciertos momentos, y más ahora que la economía no está como para tirar cohetes, más vale hacer caso de la mayoría. Y es que cuando el río suena agua lleva…



LO MEJOR


- Las muertes. Impactantes. Shyamlan vuelve a usar la cámara prodigiosamente, encuadrando cada plano como si midiese el estupor en cada pulgada que muestra por pantalla.
- En concreto el último de ellos. (Spoiler!): una anciana poseída por el virus destrozando su casa a cabezazos.
- Ciertos toques de humor.



LO PEOR

- Que no hay guión como tal.
- El Happy End antes de…
- … el epílogo final en París. Se veía venir.


NOTA: 3

sábado, 7 de junio de 2008

CRITICA: Antes que el Diablo sepa que has muerto

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Lumet no vuelve a arriesgar pero sí que retoma su gusto por la doble moral, esa que ya fascinó en “Network, un mundo implacable”. En este caso, el peso no recae sobre una Dunaway sedienta de éxito y poder sino sobre una familia bien asentada de Westchester (Nueva York). No, no voy a desvelar cuál es esta doble moral de la que hablo pero sí voy a lanzar una pregunta que, si bien puede ser tramposa, tampoco desvelará nada de la trama, y ésta es: ¿hasta qué punto estarías dispuesto a perdonar?.

Repasemos la filmografía más destacada del autor:

1957 – Doce hombres sin piedad
1964 – El prestamista
1973 – Serpico
1974 – Asesinato en el Orient Express. Oscar (actriz secundaria -Ingrid Bergman-) y 6 nominaciones (guión adaptado, actor principal -Finney-, actriz secundaria, fotografía, vestuario, música drama).
1975 – Tarde de Perros. 1 Oscar: mejor guión original
1976 – Network, un mundo implacable. 4 Oscar mejor actor (Peter Finch), actriz (Faye Dunaway), actriz secundaria (Beatrice Straight), guión original

Como pueden ver sus mejores obras versan de antes de los años 80, más tarde decayó, empezando por la, según dicen, inverosímil “El mago” (la idea de juntar a Diana Ross y Michael Jackson digamos que no fue muy afortunada). Menos mal que ha vuelto y de qué manera.

Esta vez, en “Antes que el diablo sepa que has muerto” (si quieren saber el por qué del título habrán de visionar la película), hace un espléndido retrato de familia, salpicado de sangre, venganza y en cierto modo pasión, pues amor exactamente no es lo que se muestra, es la capa que se pueda ver por encima. Los personajes, ricos en su definición, abarcan todos los registros posibles que el guión les concibe: Ethan Hawke, el hermano menor mimado en su niñez e incapaz de sostener su vida, separado y con una hija que alimentar; P. S. Hoffman, un rico hombre de negocios, adicto a la heroína y casado con Marisa Tomei, lo más parecido a una mujer florero, que se exhibe ante los dos hermanos buscando cariño; Albert Finney, el padre de los dos descarriados, amargado por la vida y tocado por el daño colateral de la muerte. Todos ellos bordan sus personajes, todos actúan increíblemente bien, con el tono acertado, desde la sobriedad y sabiendo cual debe ser su posición en cada momento.

La vida se hace difícil cuando el dinero se entromete, rabia por dentro de las venas y mueve las almas a que hagan cosas inciertas, macabras, y para colmo, cosas que arremetan contra la sagrada institución de la familia. Como se dice en algún momento de la película: “El mundo es un lugar malvado. Algunos hacen dinero con ello y el resto son aniquilados”.


LO MEJOR DE LA PELÍCULA
- La secuencia inicial del robo con la que arranca la película, raíz de todos los males, de prodigioso montaje.
- Todas las apariciones de Tomei, robando los planos, incluso al mismísimo Hoffman.
- El final, digno de estudios posteriores. ¿Hasta dónde puede llegar alguien para sanar su dolor? Impresionante. Un final que no te dejará indiferente…¿recuerdan el final de la insoportable “La extraña que hay en ti”. Pues más de lo mismo, pero con estilo y con sentido.
- P. Seymour Hoffman, sin cesuras, campando a sus anchas. Seguro que Lumet le dio carta blanca.


LO PEOR DE LA PELÍCULA
- La banda sonora es bastante buena, pero se nota repetitiva y a veces cansina. A veces sentí estar escuchando la banda sonora de “Crash” (la sobrevalorada película de Haggis).
- Que los puritanos saldrán escandalizados del cine. Señores, abran los ojos, la realidad del ser humano a veces puede llegar a ser muy retorcida.

NOTA: 9

domingo, 25 de mayo de 2008

ÚLTIMAS CRÓNICAS

Hay tanto que contar… digamos que en este último mes la cosa ha ido descendiendo en cuanto a riesgo se refiere, pero no por eso se ha ido disfrutando menos. El riesgo hay que saber por donde cogerlo y no es un toro fácil de lidiar.

En primer lugar, los cines Verdi, que siempre han cuidado su programación buscando arriesgar, innovar, lanzarse al vacío, nos dejaron ver, en un primer pase de preestreno, “La Antena”, ópera prima de Esteban Sapir. El director intenta salvar esta película, con cierto sabor a cortometraje donde el subrayado acaba en desinterés y la espectacularidad abruma insoportablemente. Aún así, aciertos parciales, pero tan sólo visuales, hacen de esta película un imprescindible, aunque tan sólo sea por su irresistible atrevimiento. Hoy en día hay que tener más que un par para arriesgar en una industria que sufre de falta de originalidad y este largo no se queda atrás.

Unos días más tarde llegó otra oportunidad. Uno pudo volver a dar un voto de fe a la originalidad. Gracias a un periódico nacional, y a una simple llamada, conseguimos pases para el preestreno, en los cines Palafox, de la gamberra “La Crisis Carnívora”, de Pedro Rivero. Contamos con la presencia de Alex Angulo, pues Kike San Francisco se perdería en algún bareto de Chamberí, dejando colgado a sus admiradores, pero en fín, esto no hizo más que dar sentido al mal gusto de la película, cuyo único mérito es ser la primera película hecha íntegramente en Flash. A lo largo de todo el metraje lo de “hijo de puta” se hizo cansino, trillado y resultó hasta indignante pues el film empezó con casi una hora de retraso. Demasiado bombo comercial (camisetas, himnos generacionales y algunos subproductos más) para tan poca cosa, sin guión serio, larga y vulgar. Habrá que esperar, pues aún confío en el cine español. Sí, arriesgada pero no por eso bien llevada.

Esperé pues, y encontré. Ya en Elche, disfruté de “Casual Day”, del mundo empresarial tan fiel que nos ofrece, de la sabiduría de otro principiante que, en este caso, sí que se lo toma en serio y consigue ser uno de los pocos afortunados que hace que el cine español merezca la pena. Con el tono cínico de “El método” (El método Gronhölm), volvemos a tener el jefe asqueroso de turno, el pardillo que acaba de empezar en la empresa hiperenchufado, la niñita pija agresiva y el desquiciado trabajador consciente de su penosa vida laboral, todo muy tópico, de mínimo riesgo, no lo niego, pero en este caso, divertido, ameno y muy bien interpretado. Juan Diego vuelve a demostrar su versatilidad y su gran capacidad de síntesis para componer una de las interpretaciones del año.

Esta tarde ya tengo entrada para ver lo último de Indy, veremos que tal, no he visto ninguna de las anteriores (tan sólo vagos recuerdos de zapping y los momentos finales del templo maldito) y haciendo caso a la crítica mejor que no sea así. De momento no he leído casi nada de esta nueva entrega, por lo que de “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”, no espero nada, al menos nada nuevo, supongo que un par de risas, excelentes efectos especiales y un guión bien trabajado, que para eso hay pasta y estamos hablando de Spielberg. ¿Ya ven como ha ido disminuyendo el riesgo?.